¿No queréis saber un truco sobre el No, verdad?

Entonces… ¿Queréis saber un truco sobre el No? ¡Vosotros mismos lo podréis comprobar! ¿Habéis encontrado alguna diferencia entre la pregunta del título y la primera del artículo? Exacto, el título comienza por un “No”. Pero, en realidad, en nuestro cerebro, las dos preguntas han estado representadas de la misma manera: queremos saber el truco.

Nuestro cerebro procesa toda la información que recibe a través de los sentidos en imágenes. Excepto la palabra “No”. El “no” no tiene ninguna imagen que lo pueda representar en nuestro pensamiento. Hacemos la prueba: cerrad los ojos e imaginad una nube de color blanco, y… la imagen de una nube blanca aparece en nuestro cerebro. Ahora bien, si os digo que no penséis en una nube negra… ¿Qué ha pasado? Nos hemos imaginado la nube de color negro y después hemos hecho el esfuerzo de cambiar la imagen, de dejar la mente en blanco para que desaparezca esta nube negra. En los niños ocurre lo mismo, cuando empezamos una frase con un “no”, sólo se queda con la parte afirmativa y positiva de la oración, que sí visualiza. Por ejemplo: “Hijo, no subas encima del sofá” “hasta que no te acabes la merienda no iremos al parque a jugar” y un largo etc. La reacción de nuestro hijo es subirse al sofá de la manera más rápida que puede y, con el beneficio reforzante de nuestra atención, puede disfrutar de unos segundos más encima del sofá. Porque, además, le repetimos varias veces que baje… mientras tanto él continua más rato sobre el sofá.

Cada vez que damos una orden negativa a un infante, su cerebro se centra más en la imagen de lo que está haciendo o desea hacer, que no en aquello que no queremos que haga. Siguiendo el ejemplo anterior, si le decimos que hasta que no se acabe la merienda no iremos al parque, él se está imaginando la merienda, cosa que hace en el presente. Probad a transformar todas las órdenes que les dais a lo largo del día en positivas, podéis omitir el “no” que las empieza o cambiar las palabras para transmitir la idea en positivo. “Sé que te gusta mucho saltar, seguro que en el suelo harás los saltos más potentes ¡y podremos escuchar el sonido de tus pies!” o “Cuando acabes tu merienda bajaremos al parque”.

Ahora bien, hay muchas veces en que los No son necesarios y obligatorios: “No puedes jugar con el cuchillo” “Cuando vamos por la calle No se puede cruzar la carretera” “No puedes volver tú sólo de la escuela, solamente tienes 6 años”… Vosotros decidiréis en qué momentos son imprescindibles y se tienen que decir, y en qué situaciones los podéis cambiar. Recordamos, también, que como más pequeño es nuestro hijo, más le costará gestionar nuestro No. Es importante intentar ofrecer alternativas positivas a esta negación, siempre dentro de nuestros límites bien definidos de manera clara y coherente. Tenemos que ser conscientes del abuso que hacemos de los “No”.

Para más información, dudas, aclaraciones sobre este tema o cualquier otra preocupación que tengáis… ¡Contactar conmigo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea tu página web en WordPress.com
Empieza ahora
A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close